miércoles, 3 de junio de 2009

Alicia en el país de las maravillas

Foto: Alicia Liddell retratada por Lewis Carroll, autor de Alice in Wonderland

Te imaginaba en la mesa de control, invadida por un estado de ansiedad emocionante, mientras la oscuridad, momentos antes de subir el primer foco, te presionaba el corazón de pura alegría y pasión al mismo tiempo. Muchas sensaciones diferentes se unen en ese instante inicial, en el que la incertidumbre se mezcla a traición con la seguridad de que el sueño se cumplirá. Es parecido a esperar frente a una puerta cuyos bordes están iluminados con fuerza, y sabes que hay algo maravilloso detrás, pero no sabes qué.
Has conseguido tantas cosas en estos meses bajo la bandera de Alicia Liddell, que estas líneas se quedaran cortas con seguridad, y créeme, que escribirlas me ha costado unos días, hasta que he asimilado el resultado del que he tenido el honor inmenso de formar parte, ya en su recta final. Pero lo que yo he sentido es que has logrado crear un grupo de personas, como tu dices, "donde no se distingue quien tiene y quien no tiene discapacidad", un grupo homogéneo que ha trabajado muy duro para llegar a este domingo 31, en donde la magia ha hecho acto de presencia, y no sólo visualmente, sino también dentro del fondo del alma.

La visión que has imprimido a Alicia y la historia apasionante que encierra esta fantasía me la has descubierto ahora. La obsesión legendaria de Lewis Carroll, la mirada inquietante de Alicia desde la antigüedad de la imagen, el resto de su familia, el enfado de su madre ante tamaña afrenta por parte del escritor... Me encanta cómo me has contado todo esto, porque lo has hecho uniendo tu piel a la de ellos, a la piel de todo este cuento real, que provocó en su momento una leyenda fantástica. Por eso, como en todos tus montajes anteriores, has logrado construir algo tan bello.
Decía Margarita Xirgu que "el actor no queda en el recuerdo, porque la obra del actor es efímera, su trabajo no permanece en el tiempo, es flor de un día. No como el cuadro de un pintor, o la canción eterna de algún músico en blanco y negro..."
Pero sueños cumplidos como Bodas de sangre, La casa de Bernarda Alba, Las Troyanas, El Principito, Kaligramas, Peter Pan, El sueño de una noche de verano, etc, son tesoros ahora ocultos en el mar de mi memoria, y créeme que se quedarán para siempre ahí, para que hagan su función.
Esto, Eva, quedará en el recuerdo del corazón, y no harán falta archivos históricos ni titulares de prensa para rememorar esta obra de arte en el curso del resto de tu vida.

Yo no se si alguien pone tanta alma, tanta sangre en su trabajo, seguro que sí, pero yo tengo la suerte de conocer lo que haces tú, que es poner las venas encima de la mesa para desangrarte por conseguir un resultado que inyecte el corazón ajeno de magia y poesía. Y una vez que lo logras, esa sangre vuelve a ti limpia.

Y nos la inyectas a todos...


Más sobre Alicia Liddell en: http://mural.uv.es/jorgon/al_dogson.htm

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