martes, 24 de marzo de 2009

"Si me quieres escribir ya sabes mi paradero..."


Mi amiga Mely está, como ella dice en su messenger, a 3327 kilómetros de Mérida, desactivando minas antipersona en el Líbano. Se dedica a eliminar restos de guerras que acontecieron en el pasado, para que los inocentes del futuro no tengan que verse con algún miembro amputado.
En estos días, estoy inmerso en medio de una guerra a la que no había sido invitado; yo deambulaba por mi país, cercano a este campo de batalla en el que me encuentro ahora, y en mi país no había guerras, acaso rencillas internas, pero no guerras. Hoy estoy en medio de dos bandos, en el centro justo colocado, y me ha llegado toda la metralla de ambas partes, que se disputan el "cetro de la razón", quedándome sin batalla, sin "misión" y sin AK-47. Lo más duro es que la sangre resultante de esos disparos salpica a la gente que menos lo merece, y me cuesta cada día horas de limpieza.
La guerra nunca me ha gustado, no me gusta y nunca me gustará.
Cuando Mely regrese sana y salva quedaré con ella para tomar un café, y de ese modo, me enseñe a evitar minas antipersonas, enterradas a traición en este escenario que llamamos vida.

martes, 10 de marzo de 2009

Reflexionando

Anoche me desvelé como hacía tiempo...dicen que cuando uno no duerme bien, es que algo le preocupa. Sin embargo anoche, me dio por pensar y mi cuerpo descansado por el paro no tenía ganas ninguna de sábana de pelito...
Visualicé una conversación pendiente, esa me preocupa sí, pero la imaginé en mi mente con final feliz, soñando que todo esta bien, que no hay cortinas negras; luego se acercó la imagen de Onbligo y sus tres meses, lo vivido ahí dentro a medio camino entre el office y el ordenador, siempre en medio, a mitad; mientras veía todo esto, también me iba aposentando en mis 30, en asumirlos y resumirlos uno a uno, para llegar a la inquietante conclusión de que han pasado a velocidad de crucero, y además, con los motores del barco a su tope máximo; luego sentí la sombra de la gran Xirgu volando por mi cabeza, hasta verme en un despacho redirigiendo de nuevo sus destinos póstumos, sus alas de mentira que volvían a danzar en el aire...
Fue bueno tener tiempo para pensar en todo esto, teniendo en mi poder la calma de un cigarro nocturno en un balcón con la sombra de luna del edificio de enfrente y el silencio total que regalan las altas horas del reloj . Sólo hace falta conseguir esta bendita paciencia para poder asumir el "stand-by", teniendo la incertidumbre del que espera...pero la certeza del que sabe que esta vivo.