lunes, 10 de noviembre de 2008

Coincidencias

Suele ocurrirme cada cierto tiempo que confluyen la desgracia y la alegría de la mano en pocos días. La semana pasada recibía noticias de ambos lados de la suerte: el nacimiento de dos seres, y la marcha de otros dos. No están para nada conectados, pero los cuatro han decidido nacer y morir en este periodo de tiempo tan corto, tan breve.

Y es en estos casos en los que a uno le da por pensar en lo mucho que ganamos en un caso, y en lo mucho que perdemos en otro. Hace años, cuando mi abuela se fue, alguien muy cercano y querido me invitó al cine el mismo día del entierro. Vimos una película que hablaba sobre las cosas que paradójicamente te da la muerte. En mi situación, a mí me dio la oportunidad de acercarme más a personas alejadas hasta entonces de mi lado, y que desde esa marcha, se quedaron para siempre.

Publica Javi en su blog que no cree en otro mundo, en el más allá. Yo la verdad es que soy bastante retraído en ese tema, porque es un debate que no tiene solución, ya que una opinión u otra, solo serán certeras el día en que nos vayamos definitivamente. Y lo demás, es especular. Yo no envidio sin embargo a los que creen, porque a mí no me gustaría creer. Que les ayuda está claro, pero a mí me ayudan otras cosas que puedo sentir y vivir día a día. Y eso es para mí lo que cuenta.

Pienso que el nacimiento de un hijo debe ser algo indescriptible incluso para uno mismo, y la muerte de un padre, algo terrible que te cambia para siempre. Desde mi rinconcito, deseo a Lucía y a Julio que vivan una vida plena, y a los padres que se fueron, un largo y merecido descanso, allá donde estén, si están.

1 comentario:

el secreto de la vainilla dijo...

Nuestros días están llenos de coincidencias aunque a veces no las prestamos la atención que merecen.

Un día entré en una oficina por la puerta del verano y te ví. Un 3 de junio. Un día importante para mí, pues se cumplía un año desde que decidí comenzar una nueva vida. Coincidencia.

Meses antes me trasladé a Mérida por motivos de trabajo. Era febrero. Mi casa, al lado de la tuya.

Debatimos por muchas cosas, pero hemos coincidido en algo. “The greatest thing you'll ever learn is just to love, and be loved in return.“